domingo, 23 de noviembre de 2014

TUTORÍA ESCOLAR HOY



   El Maestro, genérico de carácter gramatical con el que me referiré a todas las personas que ejercen el Magisterio es, fundamentalmente, el tutor del alumnado a su cargo.
   Otra faceta del maestro es la de enseñar determinados conocimientos, habilidades, actitudes, competencias, que, últimamente, se agruparon en “asignaturas”, algunas de ellas impartidas por un profesorado que se denomina “especialista”.
   Esta organización escolar, desarrollada hasta el extremo durante todo el siglo XX, no es la más adecuada para el alumnado de Educación Primaria, al igual que tampoco lo es para la Educación Infantil.
   Fue una imitación de la organización existente en los Institutos de Enseñanza Media, que se dirigía a un alumnado más maduro al que un grupo de “especialistas” de determinadas materiales les transmitían, fundamentalmente, un conjunto de conocimientos y destrezas.
  El camino recorrido desde la escuela unitaria, en la que un único maestro enseñaba a un alumnado de diferentes edades y, por tanto,de diferentes niveles, hacia la escuela graduada acompañó al sistema productivo imperante, basado en la producción industrial en serie.
  La idea era clasificar al alumnado en grupos homogéneos para realizarles un tratamiento “en serie”, como si estuviésemos llenando botellas de leche. Quien no cumplía el “standard”, no pasaba el control de calidad y, por tanto, era suspendido y debía esforzarse por “adaptarse” por sus propios medios o con la ayuda de padres, profesores particulares, etc...
   Al poco, el alumnado empezó a ver que llegaban a los centros unos “maestros recicladores”, encargados de “reparar” las deficiencias del producto para volverlos a incorporar a la cadena de montaje.
   Los maestros de Educación Especial, Pedagogía Terapéutica, Logopedia, debían “reparar los desperfectos” … y reincorporar al grupo al “alumnado averiado”
   Últimamente, una parte cada vez mas numerosa, empezamos a caer en la cuenta de que es imposible conseguir grupos homogéneos, no porque los niños se parezcan poco a las botellas, sino porque no encontraremos dos niños iguales, ni siquiera a los mellizos.
   Esto ha dado vida a una expresión “atención a la diversidad” que es bastante parecida a una vuelta, en la práctica pedagógica, a la Escuela Unitaria. En realidad, lo importante es que el maestro no atiende al grupo, atiende a cada uno de sus alumnos según sus propias necesidades.
   Como las modas, las técnicas pedagógicas vuelven al cabo de los años, despues de haber pasado un periodo de “desprecio”, por anticuado. Ya sólo falta ponerle un nombre. Se llama TUTORIA ESCOLAR y es la esencia del Magisterio.

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